martes, 12 de mayo de 2009

¿ADAPTACIÓN DEL MANGA AKIRA TORIYAMA O UNA EXCUSA PARA SACAR DINERO?
La esperada adaptación del manga Akira Toriyama no ha sabido reproducir el espíritu de la serie original ni ser una película en condiciones. Parece más un producto creado con la intención de sacarnos el dinero a todos que un intento real de recrear el universo de Dragón ball.
Goku, un jovencito entrenado por su abuelo adoptivo en las artes marciales, debe encontrar al maestro Roshi cuando su casa es atacada por el malvado Piccolo Y éste mata a su abuelo. Los dos (el maestro Roshi y Goku ) junto con Bulma, una joven experta en armas de fuego, inician la búsqueda de las siete bolas de dragón que también ansía encontrar Piccolo para dominar el mundo, las cuales conceden un deseo a quien las reúna antes del próximo eclipse.
“Dragón Ball” Era un manga juvenil con un toque pícaro, divertido, espectacular y con mucha acción. Durante las dos últimas décadas ha tenido cientos de seguidores. Todos los de mi generación estábamos enganchados. Desde que me enteré que iban a producir la película con actores de carne y hueso me emocioné esperando el gran estreno.
Los actores en determinadas ocasiones a excepción de Chow Yun-Fat son bastante pésimos. Aunque las peleas dan la talla, sin ser tan buenas ni abundantes como la serie original, se nota que los actores si han trabajado las coreografías. El guión es un tanto pobre y algo lento que llega a aburrir, la acción es impropia de una película con tanto presupuesto, lo que si es un acierto es que la película solo dura ochenta minutos, eso significa que cada minuto de película a debido costar más de medio millón de dólares y aún así, disponiendo de tantos medios, no han sido capaces de darle cierta calidad a “Dragón ball Evolution”
También se echa en falta personajes, algunos más relevantes que otros en la historia original como Oolong, Pilaf, Ten Shin Han o el propio Krillin.
La sensación que se te queda al ver la película es que tanto el desarrollo como las secuencias de acción las han echo apresuradas, como si el productor hubiese tenido tanta prisa como nosotros (los espectadores) por verla terminada.